Este Obispo estuvo dispuesto a dar su vida por amor a Cristo y a la Iglesia. En una carta suya cuenta los espantosos sufrimientos que tuvo que padecer por permanecer fiel a su fe, y expresa gran deseo de poder morir sufriendo por el Reino de Dios, pues, por defender la fe del Concilio de Nicea, fue desterrado por el emperador Constancio a Escit\xf3polis y, posteriormente, a Capadocia y a la Tebaida. Vuelto a su sede despu\xe9s de ocho a\xf1os, trabaj\xf3 con empe\xf1o y valent\xeda para restablecer la fe contra los arrianos. Muri\xf3 en el a\xf1o 371.