The Rise and Future of Progressive Redistribution. Peter Lindert, english

Published: March 6, 2018, 2:37 p.m.

El 4 de octubre de 2017, tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Peter Lindert, presidente de la Economic History Association y Catedrático de economía de la Universidad de California, sobre el crecimiento y el futuro de la redistribución progresiva. Lindert explicó que, en los últimos años, ha surgido una nueva oportunidad de estudiar la desigualdad y la redistribución progresiva porque ahora se dispone de datos sobre la desigualdad antes de las actuaciones fiscales, después de las mismas y de la fiscalidad progresiva implícita. Además, también se dispone de dos nuevas series históricas sobre la desigualdad que empiezan en los años 60, así como de los trabajos del propio Lindert sobre el Reino Unido y Latinoamérica, que se remontan mucho más atrás. De los estudios se concluye que la progresividad redistributiva -redistribución de la riqueza entre las rentas altas y las medias y bajas a través de la imposición progresiva y las políticas de gasto público- es un fenómeno joven y casi global. Hace un siglo, en cambio, prácticamente no existía. En segundo término, la progresividad redistributiva no se ha reducido desde la década de los 70, a pesar de la llegada al poder de políticos como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, con programas de reducción de impuestos y de recorte del gasto público. Además, si a los efectos redistributivos de la transferencia de rentas se añaden los efectos igualitarios de la educación pública de masas, esa progresividad aumentaría. En consecuencia, el aumento de la desigualdad no puede explicarse porque se haya reducido la redistribución progresiva, porque no es este el caso. De hecho, la progresividad se ha mostrado inmune a cualquier amenaza que se haya podido cernir sobre la misma. La redistribución progresiva ha crecido a largo plazo, pero su efecto sobre las clases medias y bajas ha sido mínimo en términos de desigualdad. En España ha sucedido lo mismo. Incluso en los países con grandes desigualdades al considerar las rentas antes de impuestos, tampoco se ha reducido la desigualdad porque las clases altas han conseguido capturar a los gobiernos para que las rentas vuelvan a ellos de alguna manera. Las desigualdades, en cambio, se han reducido, cuando los gobiernos han invertido en sanidad y en educación públicas, que constituyen otras formas de transferencia y hay aumentado su peso en porcentaje del PIB. Desde esta perspectiva, no se aprecian aumentos de la desigualdad porque también han aumentado los gastos sociales en sanidad y educación. Esta última forma de redistribución es la que ayuda cada vez más a la mitad de rentas más bajas. De hecho, a medida que aumenta más la inversión pública en educación primaria y secundaria, más se reducen las desigualdades. Ahora, el gran reto en términos de desigualdad es cómo afrontar las consecuencias del envejecimiento poblacional. Un reto especialmente significativo porque muchos países han fracasado a la hora de reducir la pobreza de los mayores de 65 años.